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HISTORIA DE LA CICAD

El origen de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), el organismo antidrogas de la Organización de los Estados Americanos (OEA), se remonta a la epidemia de cocaína de fines de los años setenta y principios de los ochenta.  Contra el telón de fondo de la explosión del uso de crack, el surgimiento de poderosos carteles de tráfico de drogas, así como de las crecientes recriminaciones entre el norte y el sur acerca de quién era “responsable” del problema, en abril de 1986 la Asamblea General de la OEA convocó a los ministros de justicia del hemisferio a la Primera Conferencia Interamericana Especializada sobre Narcotráfico, que se celebró en Rio de Janeiro.  En la conferencia, los ministros llegaron rápidamente al consenso de que el enorme incremento del tráfico y el abuso de drogas ilícitas observado desde fines de los años setenta no solo se había convertido en una importante amenaza para la salud y el bienestar de los ciudadanos, sino que representaba un problema de seguridad para todo el hemisferio.  Los ministros también aprobaron el Programa Interamericano de Acción de Rio de Janeiro contra el Consumo, la Producción y el Tráfico Ilícitos de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas y recomendaron que la Asamblea General de la OEA creara la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD).  En noviembre de ese mismo año, la Asamblea General de la OEA estableció la CICAD como organismo técnico de la institución, cuyo marco y principios rectores están contenidos en el Programa de Rio, en el que se establece que el control de las drogas ilícitas no constituye un aspecto independiente, sino que está firmemente enraizado en el contexto del desarrollo socioeconómico, la protección del medio ambiente, los derechos humanos y el respeto por las tradiciones y las costumbres de los grupos nacionales y regionales.

Inicialmente, la CICAD estuvo integrada por once Estados miembros elegidos cada tres años por la Asamblea General mediante voto secreto.  Sin embargo, en la medida en que el problema de las drogas ilícitas se agudizó en todo el hemisferio, otros países de la OEA solicitaron su incorporación a la Comisión, y desde 1998, todos los treinta y cuatro países miembros han pasado a integrar la Comisión.  Los representantes de los países en la Comisión, que son funcionarios de alto nivel designados por los gobiernos, se reúnen dos veces al año en un período ordinario de sesiones, y pueden reunirse en sesiones extraordinarias si fuera necesario (Estatuto y el Reglamento de la CICAD).  El Secretario General de la OEA, en consulta con la Comisión, designa un Secretario Ejecutivo, que encabeza una oficina integrada por funcionarios especializados, conocida como la Secretaría Ejecutiva de la CICAD.

En junio de 1990, la Asamblea General de la OEA, integrada por los ministros de relaciones exteriores de todos los Estados miembros de la OEA, aprobó la Declaración y Programa de Acción de Ixtapa, que estableció las prioridades de la CICAD para los años noventa, y al año siguiente aprobó el Programa interamericano de Quito:  La educación preventiva integral contra el uso indebido de drogas, un programa hemisférico a largo plazo de prevención del uso indebido de drogas.

En junio de  1997, la Asamblea General aprobó la Estrategia Antidrogas en el Hemisferio, como plataforma para un mayor esfuerzo por controlar las drogas en el siglo XXI.  La Estrategia refleja los significativos cambios observados en los diez años transcurridos desde el Programa de Rio, incluso la mayor producción y abuso de drogas sintéticas como las metanfetaminas y el Ecstasy, así como el uso del Internet para comprar y vender medicamentos y cigarrillos y transferir electrónicamente las ganancias del tráfico ilícito de drogas a cualquier parte del mundo.  Muy significativamente, desde una perspectiva de relaciones externas, la Estrategia muestra que los gobiernos del Hemisferio Occidental tienen una clara conciencia de que las drogas y los delitos conexos, la violencia relacionados con las drogas, y las significativas consecuencias sociales y de salud del uso y el abuso de drogas constituyen problemas que comparten todos los países y frente a los que deben adoptarse soluciones compartidas y asumirse una responsabilidad también compartida.

En respuesta a un mandato emanado en 1998 de la Segunda Cumbre de las Américas (Declaración Final y Plan de Acción), la CICAD inició un proceso multilateral de evaluación del progreso que cada Estado miembro, y todo el hemisferio, están logrando en los diversos aspectos del problema de las drogas.  El Mecanismo de Evaluación Multilateral (MEM), que funciona desde hace seis años, requiere que todos los Estados miembros de la CICAD respondan en detalle una serie de preguntas estandarizadas y proporcionen estadísticas sobre temas tales como arrestos y condenas por delitos relacionados con drogas, la magnitud del consumo de drogas en diferentes grupos poblacionales, la suscripción y la ratificación de tratados internacionales relacionados con el control de drogas, y la existencia de leyes nacionales para controlar el contrabando de armas y los embarques de sustancias químicas utilizadas para procesar drogas ilícitas.  Los cuestionarios completados son revisados por un grupo de expertos de los Estados miembros, que luego preparan informes y recomendaciones para cada país y para todo el hemisferio.  Los informes se publican una vez que son aprobados por los representantes de los Estados miembros en la Comisión. (Informes del MEM)

La CICAD también está estudiando métodos para estimar el costo económico, social y humano de las drogas en la sociedad, a solicitud de la Tercera Cumbre de las Américas.

 

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