Tribunales de Tratamiento de Drogas

 

Tribunales de Tratamiento de Drogas

El modelo de TTD para infractores dependientes de las drogas consiste en desviar a los infractores dependientes de las drogas de la prisión y la reclusión y derivarlos a tratamiento y rehabilitación, en un proceso dirigido por un juez. A través de una mayor supervisión directa de los infractores, la coordinación de recursos públicos y la aceleración del procesamiento del caso, los TTD pueden contribuir a una rehabilitación e integración social, así como a reducir la reincidencia entre infractores dependientes de drogas. Los TTD se centran en intervenir en las causas del delito relacionado con la adicción, rompiendo así  el ciclo del comportamiento criminal, la dependencia de las drogas y alcohol, y la prisión.

Los tribunales de tratamiento de drogas se crearon como una alternativa al encarcelamiento, en la que se combina el tratamiento con una intensa supervisión judicial del proceso de tratamiento. La supervisión judicial generalmente incluye la celebración de audiencias continuas ante un juez de TTD; la interacción individualizada entre el juez y el participante (infractor dependiente de drogas); sanciones provisionales e incentivos para motivar el cumplimiento; pruebas de uso de  sustancias; supervisión comunitaria; incentivos legales para la graduación; y, en algunos casos,  encarcelamiento para quienes no completen el programa con éxito. Los beneficiarios del modelo del tribunal de tratamiento de drogas son los infractores dependientes de drogas que de otro modo serían sometidos al sistema de justicia penal común y, en algunos casos, cumplirían penas de prisión por los delitos cometidos.

Los programas de TTD pueden servir de distintas formas como una alternativa al procedimiento regular judicial, incluyendo, pero no limitado a: i) la suspensión condicional del procedimiento, o ii) salida supervisada cuando la persona se encuentra bajo custodia o ya está cumpliendo sentencia. En ambos casos, un infractor dependiente de drogas, que ha cometido cierto tipo de delitos, accede de forma voluntaria a recibir tratamiento bajo una estricta supervisión judicial. El juez del caso supervisa el progreso del infractor en el tratamiento, con la asistencia del fiscal, los trabajadores sociales (oficiales del caso), los proveedores de tratamiento y los oficiales de supervisión. En general, un participante pasa entre doce y dieciocho meses en tratamiento bajo la supervisión del juez, y debe presentarse ante el tribunal cada semana o cada cierta cantidad de días al inicio del tratamiento y someterse a exámenes aleatorios de orina. Durante la audiencia de seguimiento tanto el participante como aquellas personas que trabajan en el proceso de tratamiento informan del progreso realizado al juez. Al final del proceso el participante se gradúa, abandonando el TTD y, en el caso de que el procedimiento hubiera sido suspendido condicionalmente, el caso es normalmente sobreseído (o el equivalente en cada jurisdicción), y consecuentemente no aparecerá en el historial del participante. Cuando este modelo es utilizado dentro de la fase de ejecución de la sentencia, si la persona completa exitosamente el programa, él o ella son liberados.

Este modelo ha sido adaptado dentro de las realidades de distintos países. Los criterios de elegibilidad legal, los tipos de drogas consideradas en cada país y jurisdicción, la forma en que se lleva a cabo el proceso de diagnóstico y derivación del caso, y la población objetivo, entre otros factores, pueden variar de hecho de forma considerable entre un país y otro. Panamá por ejemplo combina un sistema de justicia penal acusatorio y el sistema inquisitivo. México está en plena transición hacia un modelo acusatorio mientras que este modelo está en fase piloto. En México el modelo se expande en distintas entidades federativas de manera muy diversa de un estado a otro. En Costa Rica por ejemplo el modelo se combina con un programa de Justicia Restaurativa. En la República Dominicana, los jueces de garantía, así como jueces de control y ejecución de la pena se han involucrado en el proceso de implantación del modelo. Algunos tribunales admiten casos de violencia de género, mientras que otros por ejemplo se centran en delitos de propiedad.

Si el objetivo del modelo de TTD es disminuir el índice de reincidencia tanto en el delito como en el abuso de drogas, o disminuir la población penitenciaria, puede no tener mucho sentido incluir en el mismo a infractores de bajo riesgo, como aquellos que puedan estar acusados de posesión simple. En algunos casos, el hacerlo puede dar resultados adversos. El modelo de TTD promovido por la OEA y apoyado por el estudio MADCE como el más eficiente  destaca la importancia de incluir a infractores cuyos delitos fueron motivados por la adicción, o bajo la influencia de la misma, y no por la simple posesión de drogas. Otras investigaciones que sustentan el perfil de alto riesgo/alta necesidad para los TTD sostienen que en comparación con aquellos tribunales que admiten sólo casos de tenencia, "los tribunales de tratamiento de drogas lograron ahorrar casi el doble de costos cuando prestaron servicios a adictos imputados por delitos de robo y contra la propiedad".  Sin embargo, la expansión del modelo para cubrir perfiles de más alto riesgo toma tiempo, y precisa de disponer de una capacidad equilibrada por parte del Estado para responder a los requisitos de este tipo de perfiles.

Diversos estudios muestran que el modelo, cuando se aplica correctamente, puede ser eficaz en lograr una reducción en la reincidencia tanto del delito como del consumo, algo que suele medirse por la disminución de arrestos por nuevos delitos e infracciones técnicas.  Algunos estudios sugieren que el índice de reincidencia en el consumo por parte de los participantes dentro de este modelo varía de un 8% a un 26%, una cifra muy inferior que la observada en otros sistemas de respuesta judiciales. Otros estudios indican que los mejores tribunales de tratamiento de drogas reducen el índice de reincidencia en el delito en un 45% comparado con otros métodos.  Sin embargo, como cualquier idea nueva, el modelo ha sido justamente el sujeto de estudio, debate y escrutinio. Otros estudios presentan resultados diferentes con respecto al éxito del modelo.  Algunos estudios de investigación sobre perfiles de alto-riesgo y alta-necesidad para el modelo de TTD documentan que en comparación con aquellas personas admitidas sobre la sola base de posesión simple, los “Tribunales de Tratamiento de Drogas han podido demostrar el doble de ahorro cuando el modelo ha servido a individuos con dependencia de drogas que han sido acusados de delitos como el robo o delitos de propiedad ”. 

La mayor parte de la evidencia generada proviene de los Estados Unidos, Australia y Canadá. Sin embargo, se está llevando a cabo un gran esfuerzo por parte de los Estados Miembros en este hemisferio, con el apoyo de la OEA, para implementar y desarrollar sistemas de monitoreo y evaluación, de modo que los países sean capaces de generar evidencia propia para evaluar la eficacia y eficiencia de sus programas.


actualizado el 11/5/2015 11:51:12 AM