Bienvenida del Secretario General

 

Washington D.C.

Me complace darles la bienvenida a este Dialogo de Alto Nivel sobre Alternativas al Encarcelamiento para delitos Relacionados con las Drogas.

Más de tres millones y medio de personas se encuentran en las cárceles de nuestro hemisferio. Al menos un tercio de ellas están en prisión por delitos relacionados con las drogas. Esta situación ha agravado el problema de hacinamiento carcelario que enfrentan varios países de la región. Bajo este marco, la política de drogas ha entrado en tensión con la garantía y el respeto de los derechos humanos. En la OEA, este es un tema que nos preocupa especialmente, no solo en la población en general, sino también y sobre todo en lo que respecta a las mujeres y los jóvenes que se encuentran en esta situación.

Es necesario entender el delito como un fenómeno social, por lo que la actuación del Estado frente al mismo debe comenzar por el análisis de su causalidad. No podemos generar políticas adecuadas sin entender las causas de las conductas delictivas. La utilización irreflexiva del derecho penal, que puede manifestarse en la proliferación de nuevos delitos, el aumento desproporcionado de las penas y el encarcelamiento indiscriminado de un gran número de infractores de la ley, puede proveer una respuesta inadecuada a un problema complejo y dinámico. 

La estrategia de atacar a todas las fases de la cadena del narcotráfico mediante la aplicación única y aislada del derecho penal, ha sobrecargado los esfuerzos y recursos de la justicia, y no ha logrado terminar definitivamente con estas organizaciones criminales. La mayor parte de las personas que se encuentran en privación de su libertad por delitos relacionados con las drogas no son precisamente los narcotraficantes de alto nivel, sino las cadenas más débiles de la cadena - fácilmente detenidas, procesadas y reemplazadas.  Debemos hacer esfuerzos en buscar alternativas para muchas de estas personas, que tienden a vivir en situación de vulnerabilidad. Al hacerlo, hay que salvaguardar la no impunidad cuando ésta lo requiera, pero también los derechos humanos de los individuos. “Más justicia para más personas” requiere de esta búsqueda de equilibrios.

Los países de la región han venido progresivamente impulsando respuestas alternativas al enfoque punitivo, especialmente para el consumo y porte para el consumo, entendiendo que el problema del uso de drogas es un asunto que tiene que ser abordado desde un enfoque de la salud pública y que los limitados recursos existentes deben usarse de manera eficiente.

La justicia y el derecho penal han sido grandes aliados por siglos, sin embargo esta alianza enfrenta hoy sociedades complejas, que requieren de múltiples respuestas. Éstas deben hacerse cargo de problemas que subyacen al delito,  que incluso deben ser tratados por otras ciencias, como lo  la salud, garantizando una respuesta integral al usuario del sistema justicia.

La OEA ha querido dedicar este espacio para poder debatir distintas alternativas al encarcelamiento, de modo que podamos reflexionar sobre esta temática y profundizar sobre un abanico de opciones que contribuya a enriquecer el entendimiento de uno de los temas más graves en el problema de las drogas.




Luis Almagro Lemes
Secretario General de la OEA


actualizado el 10/1/2015 10:28:14 AM