Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD)

Inicios de la CICAD

 

Cómo nació la CICAD

El primer Secretario Ejecutivo de la CICAD, Irving Tragen, habló recientemente en varias oportunidades con el personal de la CICAD acerca de los inicios de la Comisión y de la coalición de fuerzas sociales y políticas que dieron origen a su creación. Incluimos una versión resumida de su relato sobre esa etapa fundacional.

Hace 20 años se reunieron los representantes de los gobiernos de todo el Hemisferio Occidental en Río de Janeiro para considerar de qué forma la región podía confrontar la amenaza que implicaba el tráfico ilícito de drogas. A mediados de la década del 80, América pasaba por una época políticamente difícil.  Colombia sufría la violencia instigada por los carteles que causó la muerte de miles de ciudadanos, policías y jueces, y que desafió los pilares mismos del estado. El crack de cocaína se expandía por las ciudades estadounidenses, con la consecuente devastación de familias y la aparición de un ciclo de violencia y crímenes, convirtiéndose en un tema candente desde el punto de vista político. El tráfico de drogas, en especial en los países andinos, generó una avalancha de dólares en esos países que distorsionó sus economías y las condiciones del comercio legal. En ese momento, nadie estaba seguro de que la OEA fuera capaz de hacerse cargo de un tema con un perfil tan alto, complejo y políticamente sensible como el tráfico de drogas.

A pedido del entonces Secretario General de la OEA João Clemente Baena Soares para sentar las bases de la conferencia de Río, Tragen había realizado incansables viajes por la región y discutido cuestiones básicas con líderes y políticos. Incluso actuó como punto de contacto entre los gobiernos ya que en aquellos días no todos los organismos nacionales involucrados en la lucha contra las drogas ilícitas coordinaban sus tareas entre sí.

Sorpresa del primer día

El día inicial de la conferencia de Río de Janeiro, en abril de 1986, los delegados de la administración del Presidente Ronald Reagan, de Estados Unidos, y del gobierno del Presidente Daniel Ortega, de Nicaragua, fueron los primeros en tomar la palabra. En otras cuestiones, estos dos gobiernos solían estar diametral y dramáticamente opuestos. Pero cuando los dos oradores terminaron, la audiencia quedó sorprendida. Cada delegado podría haber dado el discurso del otro, sin modificar un concepto, sin alterar el centro de la cuestión.

El presidente de la conferencia, Brasil, tomó medidas para capitalizar este consenso político implícito. Se rompió el temario propuesto, se dejó de lado el protocolo diplomático y los delegados plasmaron en papel los conceptos compartidos. En apenas 12 horas, los representantes redactaron el Programa Interamericano de Acción de Río de Janeiro contra el Consumo, la Producción y el Tráfico Ilícitos de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas. Se aprobó de forma unánime. La conferencia había sido programada originalmente con una duración de seis días, pero se redujo a cuatro días.

En muy pocas ocasiones ha funcionado la maquinaria de la diplomacia hemisférica con tanta armonía como para obtener que la importancia de un un resultado perdure a lo largo de 20 años. Unos meses después de la conferencia de Río, la Asamblea General de la OEA aprobó el Programa de Acción y también creó un organismo regional responsable de ayudar a los gobiernos a implementar el Programa y sus lineamientos, la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD).

Factores coyunturales

Tragen dijo que hubo varios factores que ayudaron a esta “tormenta perfecta” de formación de consenso en aquellos días:

  • La existencia de tres convenciones internacionales que no todos los gobiernos hemisféricos habían suscrito: la Convención Única de 1961, el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971 y la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988, la redacción de esta última se encontraba muy avanzada en el momento de la conferencia de Río. Con este marco legal internacional, los gobiernos habían definido claramente las cuestiones sobre las que debían actuar inmediatamente. También hizo que los gobiernos no tuvieran que invertir tiempo y energías en redactar tratados regionales, y así duplicar esfuerzos ya realizados a nivel internacional.
  • La CICAD y los gobiernos se concentraron en adaptar estos convenios a las realidades regionales mediante la armonización de la legislación, las regulaciones y los procedimientos nacionales con estos convenios, y la redacción de legislación modelo sobre cuestiones clave como control de armas de fuego, lavado de dinero, sustancias y químicos precursores.
  • Al principio, el consenso estaba liderado por un pequeño grupo de países comprometidos y sólo 11 estados miembros que presentaron su candidatura voluntaria fueron elegidos por la Asamblea General de la OEA para ocupar un lugar en la Comisión. Como el ímpetu político inicial provenía de los países de América Latina, éstos lideraron la definición de mandatos, prioridades, programas y proyectos, frecuentemente haciendo uso de sus propios recursos. La CICAD también atrajo el apoyo temprano de organismos internacionales y otros donantes que buscaban un instrumento para ayudar en el desarrollo de una respuesta multilateral a la amenaza de las drogas. Para cuando la CICAD se abrió a todos los estados miembros de la OEA en 1997, ya tenía una credibilidad y antecedentes sólidos que habían excedido las expectativas.

Tragen dijo que al principio la CICAD no tenía un gran presupuesto, pero que se benefició de un equipo pequeño y dedicado que quería responder a las necesidades de los estados miembros y que disfrutó de participar directamente en las actividades del programa.

En las últimas dos décadas, la CICAD, los estados miembros, los socios y otros interesados han logrado mucho más que lo que habían esperado antes de la conferencia de Río. En el cuadragésimo período ordinario de sesiones de la CICAD celebrado en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en 2006, el Subsecretario General, Albert Ramdin, enumeró 10 logros y también mencionó los nuevos desafíos que tiene la Comisión, sus estados miembros y la OEA.

También se puede consultar una cronología de eventos y tendencias en materia de las drogas durante los últimos 50  años.

actualizado el 3/28/2012 9:51:33 AM