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   Observatorio Interamericano sobre Drogas: Creando una red de información con y para las Américas

Se pone a disposición de los Estados miembros de la CICAD la investigación estadounidense sobe consumo de drogas

El Instituto Nacional sobre Drogas de los Estados Unidos (NIDA) está trabajando para compartir conocimientos científicos avanzados sobre adicción y consumo de drogas con el resto de las Américas, declaró la Dra. Nora Volkow, Directora del NIDA, en el trigésimo noveno período ordinario de sesiones de la CICAD en Washington, D.C., en mayo.

“Si la ciencia no es utilizada, no tiene ningún sentido”, dijo Volkow. “La ciencia no pertenece a ningún territorio ni a ningún país, la ciencia es algo que nos pertenece a todos como seres humanos". Invitó a las organizaciones interesadas en obtener información o cooperación a comunicarse con NIDA directamente.

Volkow sostuvo que NIDA estaba colaborando directamente con la CICAD para desarrollar dos iniciativas específicas: el Grupo de Trabajo Latinoamericano en Epidemiología, que sería paralelo al US Community Epidemiology Work Group (CEWG) (Grupo de Trabajo Estadounidense en Epidemiología), para poder detectar, en forma temprana, las tendencias emergentes sobre el consumo de drogas, y un programa que ofrece pequeñas becas de investigación a aquellos estudiantes e investigadores de postrado que realicen sus trabajos de investigación en universidades de Latinoamérica, ya que NIDA desea que utilicen sus recursos y datos en sus estudios (Ver el anuncio conjunto)

La Dra. Volkow, oradora invitada en el trigésimo noveno período ordinario de sesiones de la CICAD, trató una amplia gama de cuestiones, entre las que se incluyen la última investigación científica sobre adicción a las drogas y tratamiento, tendencias actuales sobre el consumo de drogas y vías de colaboración entre el NIDA y la CICAD.

NIDA actualmente financia un 85% de toda la investigación sobre abuso de drogas que se realiza a nivel mundial. En un español nativo fluido, Volkow explicó que se han producido avances asombrosos en la comprensión científica de las adicciones en los últimos 10 años, y consideró importante transmitir ese conocimiento a Latinoamérica y el Caribe.

“La drogadicción es una enfermedad del cerebro, es muy difícil aceptarlo porque nosotros valoramos mucho nuestra capacidad de tomar decisiones sobre lo que decidimos hacer... nuestro sentido de la libertad", afirmó Volkow.

Luego agregó: “La adicción no se debe diferenciar de otro tipo de enfermedades que tratamos clínicamente, como el asma, la hipertensión o el cáncer”.


La Dra. Volkow habla con el Secretario Ejecutivo de la CICAD, James Mack, después de su presentación.

Enfoques de investigación

Mediante el uso de tecnología por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) desde mediados de 1980, Volkow concentró su investigación en comparar el metabolismo del cerebro de adictos con el de personas sanas, y ha ayudado a repensar el funcionamiento del cerebro.  La PET busca una proteína específica vital para la química del cerebro: la dopamina.

La dopamina es un neurotransmisor que tiene varias funciones en el sistema nervioso central y es crítica para la coordinación motora fina, el funcionamiento del sistema inmunológico, la motivación, la regulación de la insulina, la energía física, el pensamiento, la memoria a corto plazo, las emociones como el deseo sexual y el equilibro del sistema nervioso autónomo.  Tiene que ver con el movimiento, la motivación, el placer y el aprendizaje. Por ejemplo, una deficiencia de dopamina es un factor causante del Mal de Parkinson.

Cuando una persona consume una droga narcótica, sobrecarga el circuito de recompensa del cerebro mediante un desborde masivo de dopamina, 10 a 100 veces más potente que los simples placeres del chocolate, el sexo o el alcohol. Para compensar estas respuestas intensas, el cerebro deprime el mecanismo de la dopamina a través de una reducción de lo que se llama receptor D2 de dopamina. La investigación de Volkow ha demostrado que los adictos tienen menos receptores D2 de dopamina que quienes no consumen drogas. Con menos receptores, el sistema de dopamina pierde la sensibilidad y el adicto sub-estimulado necesita más droga para sentir algo. Un proceso similar se produce con la adicción al alcohol, la heroína, la cocaína, la metanfetamina o la marihuana, aunque cada droga parece trabajar en diferentes circuitos del cerebro.

Durante el plenario de la CICAD, Volkow mostró tomografías del cerebro de adictos y de personas que no consumen drogas, en forma comparativa, y destacó los patrones de colores indicando el metabolismo de un cerebro saludable y los esquemas más monocromáticos que indican la actividad disfuncional de la dopamina. “La adicción afecta y daña los centros neurológicos que controlan las acciones y las emociones de nuestro cerebro”, afirmó.

Biografía

La investigación científica pionera de la Dra. Nora Volkow, facilitada por la tecnología de imágenes del cerebro, ha arrojado descubrimientos importantes acerca de la química del cerebro, incluidos los efectos negativos a largo plazo de drogas terapéuticas para la esquizofrenia, la toxicidad de la cocaína y los mecanismos neuroquímicos del cerebro que pueden causar adicción. Obtuvo su diploma de Licenciada en Humanidades en la Modern American School (Ciudad de México), su diploma de Doctora en Medicina en la Universidad Autónoma de México (UNAM, Ciudad de México) y realizó su trabajo posdoctoral en psiquiatría en New York University. Ocupó el cargo de científica senior de Brookhaven National Laboratorios en Upton, N.Y. Es la tataranieta del revolucionario ruso Leon Trotsky.   Nació en la Ciudad de México y obtuvo la ciudadanía estadounidense en 1993.

Enfermedad del desarrollo

La adicción es una enfermedad del desarrollo porque tiende a afectar, en forma desproporcionada, a los adolescentes entre los 18 y 21 años de edad, "sin embargo la experimentación ocurre aún más tempranamente", sostuvo Volkow. “Cuando yo era estudiante de medicina, una de las cosas que nos enseñaban es que cuando tu naces, tu cerebro básicamente está formado", sostuvo Volkow. “No es cierto. El cerebro continua formándose hasta que cumplimos nuestros veinte años”.

Los adolescentes son más vulnerables que los adultos a la adicción a las drogas porque sus cerebros son diferentes; tienen áreas específicas más pequeñas en tamaño y subdesarrolladas. Los adolescentes también tienen más tendencia a presentar comportamientos riesgosos y a adquirir una adicción más rápido que los adultos porque tienden a recordar las sensaciones placenteras con mayor intensidad que los adultos.

“Cuando desarrollamos programas de prevención, tenemos que reconocer que van a tener respuestas mucho más emocionales”, señaló Volkow.

Volkow también explicó que existen otros factores, aparte de la química del cerebro, que determinan la prevalencia, incluida la biología, la genética y el entorno social. Entre los factores sociales que ejercen influencia sobre la adicción encontramos el estrés, que puede presentarse de diversas formas como presión de pares, pobreza, sentido de subordinación y de falta de poder.

Sin embargo, Volkow dijo que hay buenas noticias en estos descubrimientos científicos porque el daño cerebral que causa la adicción no es irreversible. A través de PET de adictos recurrentes, demostró que los cerebros recuperaron las funciones normales de dopamina dentro de los 10 meses de abandonar las drogas.


El uso de la tecnología PET para discubir como las drogas afectan el cerebro ha abierto nuevos horizontes para entender como funciona el cerebro. Para ver un versión más grande del gráfico, pulse sobre el imagén.  

La droga más peligrosa

Volkow advirtió que “no todas las drogas son iguales”. La metanfetamina es una droga extremadamente peligrosa, tal vez la más tóxica y adictiva de todas. Las investigaciones han demostrado que la metanfetamina libera niveles de dopamina que son 10 veces más potentes que la cocaína, afirmó. También produce más daños cerebrales que cualquier otra droga.

De acuerdo con las encuestas estadounidenses sobre adolescentes en edad escolar, ha caído sustancialmente el consumo de metanfetamina entre 1999 y 2004, pero Volkow advirtió que es posible que no se informen todos los casos de consumo de metanfetamina porque los adictos tienden a abandonar la escuela una vez que la adicción se encuentra en su punto máximo. Otros indicadores, como los ingresos a tratamientos de adicciones, muestran un incremento importante en un corto plazo: un aumento del 400% en cuatro años, de 10 por cada 100.000 personas de 18 años de edad o más en 1992 a 52 por cada 100.000 en 2002.

También hay otros factores que hacen que la metanfetamina sea excepcionalmente peligrosa:

  • Se fabrica fácilmente en una cocina.
  • Es neurotóxica al punto de causar daños cerebrales.
  • Es altamente adictiva.
  • Permite comportamientos sexuales riesgosos y al mismo tiempo intensifica el placer sexual.
  • Estar bajo los efectos de la droga representa un alto riesgo de infección de VIH y Hepatitis C.
  • Altera el funcionamiento del sistema inmunológico.
  • Aumenta el riesgo de infecciones (por ejemplo: erosión del tejido epitelial normal protector) debido a cambios psicológicos producidos por el uso de metanfetamina.

Información adicional

Para ver una animación multilingüe excelente sobre cómo las drogas afectan el cerebro, consulte Drogas en el Cerebro de Prevnet. También consulte la publicación anterior de El Observador para obtener recursos e información adicional sobre la metanfetamina.

Si desea obtener más información sobre la carrera y el trabajo de la Dra. Nora Volkow, puede consultar el siguiente material:

 

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Noticias del Observador / No. , Año 4 / Segundo Trimestre 2006