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El abuso de drogas perjudica las sociedades democráticas |
DECLARACIÓN DEL EMBAJADOR ALBERT R. RAMDIN, SUBSECRETARIO GENERAL DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS, EN EL CUADRAGÉSIMO PERÍODO DE SESIONES EN OCASIÓN DEL VIGÉSIMO ANIVERSARIO DE LA CICAD 29 de noviembre de 2006 - Santa Cruz, Bolivia Su Excelencia Sr.
Walker San Miguel Rodríguez, Ministro de Defensa de Bolivia
Hace veinte años se reunieron los representantes de los gobiernos de todo el Hemisferio Occidental en Río de Janeiro, Brasil, para considerar la mejor forma en la que el Hemisferio podía confrontar la amenaza que implicaba el tráfico ilícito de drogas. En esa reunión se elaboró un documento progresista correctamente titulado “Programa Interamericano de Acción de Río de Janeiro contra el Consumo, la Producción y el Tráfico Ilícitos de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas”. También disponía la creación de una agencia regional que finalmente pasaría a ser la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas, que hoy conocemos como la CICAD. En noviembre de ese mismo año, la Asamblea General de la OEA aprobó el Programa de Acción de Río y creó la CICAD, a la que le confirió la responsabilidad de desarrollar, coordinar y evaluar los esfuerzos de los Estados miembros para transformar el Programa de Acción en proyectos, programas y políticas antidrogas amplios y concretos. El documento constituyó el bosquejo de una estrategia hemisférica para controlar el crecimiento de los cultivos ilícitos y su tráfico, y concentró la atención en la reducción o eliminación del abuso de drogas. Ese documento innovador también incluía otros elementos importantes:
Este documento continua siendo un patrón de referencia y un instrumento para lograr un exitoso multilateralismo. También sirve como testimonio del poder de la voluntad política de los Estados miembros de promover un enfoque sistémico e integral del problema, creando una obligación voluntaria sobre ellos como Estados miembros y sobre otros interesados para trabajar juntos. Actualmente, el documento de Río sirve de pilar de un enfoque hemisférico amplio para tratar el problema del tráfico ilícito de drogas. Sr. Presidente, señoras y señores, me gustaría tomarme unos minutos para examinar algunos de los logros de la CICAD desde su fundación.
Señoras y señores, la CICAD ha revisado y renovado su documento fundacional, en especial cuando se basó en el Programa de Acción de Río de 1986 para desarrollar la Estrategia Antidrogas en el Hemisferio de 1996, donde los Estados miembros reconocieron su “responsabilidad compartida” para garantizar la adopción de un enfoque integral y equilibrado en todos los aspectos del problema de las drogas. La CICAD también ha completado luego una revisión integral de los indicadores, procedimientos y lineamientos del MEM para convertirlo en un proceso relevante más eficiente. El nuevo proceso se está implementando en la cuarta ronda de evaluación. Estos ejercicios son invalorables para que la Comisión pueda reactivarse, para mantener su importancia, y para que mejore su capacidad de comprender e interpretar las necesidades de los Estados miembro. Deseo subrayar que el abuso de drogas (y sus consecuencias relacionadas como el desempleo, la pérdida de productividad, la desintegración de la familia, el delito y la violencia) representa un factor de riesgo significativo para las sociedades y debilita el potencial de los jóvenes y niños vulnerables cuyo desarrollo está más intrincadamente relacionado con los efectos debilitadores de la pobreza. Si no se controla y se resuelve en forma eficaz, el tráfico ilícito de drogas puede dañar los pilares mismos de nuestras sociedades y sus bases democráticas. Para confrontar el problema de las drogas en todos sus aspectos, es necesario un enfoque integrado que incluya la prevención, el tratamiento y la aplicación de la ley. Si bien reconocemos que la CICAD ha logrado mucho en estas dos décadas de servicios a las Américas, los invitaría a realizar una revisión específica y puntual de los programas y la estrategia de la CICAD que permitiera a los Estados miembros renovar y revigorizar su compromiso con la misión y los objetivos de la CICAD. También sería una oportunidad para los Estados miembros de reflexionar decididamente sobre si sus comisiones nacionales antidrogas están trabajando en forma óptima para tratar las necesidades locales y convertirlos en socios eficaces en el área de cooperación internacional. Creo que, a su vez, permitiría que los Estados miembros consideren o reconsideren, según sea necesario, la eficacia de los marcos regulatorios nacionales y vean dónde pueden modificarse o fortalecerse. El tráfico ilícito de drogas se está adaptando a los mecanismos nacionales para combatirlo y sigue siendo un negocio muy rentable con capacidad de penetrar en cada estrato social. Aquellos que lucran con el tráfico ilícito buscan constantemente formas de evadir los mecanismos de prevención y detección. Por lo tanto, los Estados miembros deben esforzarse para adelantarse a los traficantes en todo sentido y con todos los recursos disponibles para ellos. Los mecanismos regulatorios y legislativos a disposición de los gobiernos deben evolucionar para poder responder apropiadamente a los delitos. Con esto digo que las leyes deberían facilitar, en lugar de complicar, los esfuerzos de las autoridades para confiscar los fondos de los negocios ilícitos. Del mismo modo, deben implementarse medidas para garantizar que las leyes débiles o vagas y las lagunas jurídicas no se conviertan en las herramientas que utilizan los traficantes para evadirlas y evadir los juicios. Apoyo firmemente una convocatoria a todos los Estados miembros para evaluar acabadamente cómo garantizar mejor la viabilidad a largo plazo de esta Comisión, cuya credibilidad y eficacia permanente dependerá, en mayor medida, del compromiso concreto de los Estados miembro. Nunca ha sido sano para una organización confiar ciegamente en un número relativamente pequeño de miembros que garanticen sus actividades. Hace seis meses, el Secretario General Insulza sugirió a la Comisión que los Estados miembros asignaran un pequeño porcentaje de los ingresos adquiridos a través de la confiscación de activos incautados al narcotráfico y al lavado de dinero para financiar las actividades de la CICAD, sobre todo las relacionadas con la capacitación y el desarrollo de capacidades. Es alentador observar que varios Estados miembros han expresado su voluntad de cambiar las regulaciones y leyes internas relativas a la administración y disposición de los activos incautados, para que parte de esos ingresos puedan aplicarse a las medidas nacionales de prevención y control de drogas y a apoyar las actividades y programas de la CICAD. Señoras y señores, la tarea que tenemos frente a nosotros es inmensa. Pero el éxito de la Comisión es un legado mucho más fuerte del poder de colaboración. Los logros de la CICAD reflejan el compromiso continuo de los Estados miembro. Mientras estudiamos las tendencias en la oferta, la demanda y la prevención, no podemos permitir que nos intimiden o bajar nuestros brazos ante las tareas que tenemos por delante. Insto a los Estados miembros a darle a la Comisión las herramientas para que pueda ayudarlos mejor a cumplir con su agenda nacional y con sus compromisos internacionales. En la Organización de los Estados Americanos, queremos que la CICAD continúe con la importante tarea de asistir a los Estados miembros en la realización de encuestas sobre consumo de drogas, apoye a los gobiernos en el fortalecimiento de las comisiones nacionales antidrogas, ponga en práctica planes nacionales antidrogas eficaces, asesore sobre leyes nacionales, desarrolle legislación modelo en materia de control de lavado de dinero, químicos precursores y control de armas de fuego, desarrolle programas de educación post-secundaria de reducción de demanda, fortalezca el programa de maestría en línea en estudios de adicciones y facilite un mayor acceso a este programa, extienda proyectos de políticas delictivas barriales, promueva programas de desarrollo alternativo que fomenten nuevas actividades agrícolas para reducir la producción de drogas y sostener el uso productivo de la redistribución de la tierra, brinde capacitación crucial a funcionarios de aplicación de la ley, incluidos los jueces y fiscales en control y prevención de lavado de dinero. Para seguir por este camino necesitamos paciencia y recursos. Espero que podamos contar con ambos. También me gustaría destacar la importancia del intercambio de información y mejores prácticas. Todos estos elementos que acabo de mencionar son un paso importante y en esta lucha crucial no es cuestión de seguir el ritmo simplemente, sino de adelantarse. Finalmente, aprovecho esta oportunidad para felicitar y agradecer al Embajador Mauricio Dorfler por su fuerte liderazgo como Presidente de la CICAD, que culmina con la conmemoración de este vigésimo aniversario de la CICAD. Finalmente, me gustaría expresar mi aprecio por el excelente trabajo de nuestros propios colegas de la OEA en esta área, tan bien liderada por el Sr. James Mack. También me gustaría agradecer al gobierno de Bolivia por organizar esta reunión, estamos encantados de estar aquí en Santa Cruz y esperamos explorar nuevas formas de trabajar juntos. Señoras y señores, a través de ustedes, les agradezco a sus gobiernos por los esfuerzos tremendos que se han hecho en esta tarea. Les deseo éxitos en la reunión y confío en que marcará una renovación del compromiso y la fe puesta en la CICAD y su trabajo. Gracias. |
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