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La lucha contra el blanqueo de capitales: el programa del BID y la OEA para desarrollar Unidades de Inteligencia Financiera

por Rafael Franzini Batlle, Jefe, Unidad Antilavado de Activos, CICAD/OEA

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La Unidad Antilavado de Activos de la CICAD ha enfocado sus actividades para el 2003 en torno a las Unidades de Inteligencia Financiera (FIU´s). Con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, institución que viene apoyando los esfuerzos de la Unidad desde el año 1999, la CICAD ya ha contratado al muy respetado ex director de la FIU colombiana, Dr. Rodolfo Uribe Uribe, y se encuentra en la elaboración de planes concretos para las unidades de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú, Venezuela y Uruguay. El técnico en investigación financiera Pierre Lapaque, un funcionario asignado a la CICAD  por el gobierno de Francia colaborará en la implementación del proyecto.

Las Unidades de Inteligencia Financiera son agencias que más allá de su estructura o su situación en el esquema  jurídico administrativo de su país tienen como misión analizar  operaciones financieras para descubrir si se está en presencia de una maniobra de lavado de activos. El tipo de operaciones sobre el que actúan es determinado por la ley de cada país pero, en general son las catalogadas sospechosas o cuantiosas.

Las instituciones financieras –y en muchos casos otros obligados, como ciertos profesionales– que reciben una operación sospechosa por su falta de consistencia con el perfil del cliente o por otra cualidad como su falta de fundamento económico o legal, son obligados por ley a enviar esas operaciones a la FIU. Lo mismo deben hacer cuando sus clientes realizan operaciones por más de ciertas sumas preestablecidas, generalmente mayores a los diez mil dólares. La FIU las analiza, cruza datos, aplica la información y si considera que está frente a una maniobra de blanqueo de capitales  comunica sus hallazgos a la autoridad encargada de investigar los delitos.

Este proceso que aparece simple en su descripción, no lo es. Las FIUs necesitan establecer bases de datos sumamente nutridas, contar con programas y equipos de informática de especial diseño, tener especialistas contables, abogados, analistas, técnicos financieros; en suma un montaje capaz de desenmarañar los datos que muchas veces en forma rústica reciben. Son organismos sumamente sofisticados y mutidisiplinarios.

Información, divino tesoro

La materia prima de la FIU es la información. Sin esta no existirían. Y los bancos, las casas de cambio, los notarios, los casinos, las casas de arte, en fin, todas las actividades que según la normativa puedan ser utilizadas para lavar dinero, constituyen los principales proveedores del aire sin el cual la FIU no puede vivir. Pero ya que el lavado de activos es un delito de característica trasnacional, así como los crímenes que le preceden, la información que provenga de otros estados es, también, vital.

Para facilitar la obtención de información internacional y fomentar el relacionamiento entre las FIUs, cuando sólo existía un puñado de ellas, en 1995, se constituyó el Grupo Egmont. Este cuerpo intergubernamental hoy cuenta con más de 50 unidades operativas y ha establecido una red mediante la cual se puede intercambiar información en forma encriptada.

El trabajo de las unidades no es sencillo. Un marco legal adecuado que permita el acceso a la información, equipos sofisticado capaces de procesarla y funcionarios altamente capacitados para su interpretación son condiciones previas al normal desempeño de sus funciones. Estas tres áreas son el objetivo del programa de la OEA-CICAD y el BID. Y durante dos años realizarán esfuerzos tendientes a mejorarlas mediante planes a medida acordado con los países beneficiaros.

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